Tu Amor No Tiene Fin

La necesidad más grande de todo ser humano es ser aceptado, amado y valorado. Estos sentimientos son proporcionados dentro de la relación padre-hijo, pero ésta es precisamente una de las mayores problemáticas de la sociedad: la ausencia de paternidad. Cada vez hay más personas sin identidad que buscan llenar este vacío con cosas que nunca podrán saciar esa sed, por causa de esto, cometen errores e intentan buscar una salida corriendo a lugares incorrectos anhelando ser rescatados, pero sobre todo buscando sentirse hijos.

Es impresionante cómo el Señor Jesús nos muestra este claro ejemplo con la parábola del hijo pródigo, esta vez el padre no es el equivocado, es el hijo quien huye de su identidad, de su casa, tal como sucede en la actualidad. Lo más asombroso de todo, es que el padre siempre está esperando al hijo. Me pregunto ¿por qué el padre no salió a buscarlo? o ¿por qué nadie pareció afanarse en encontrarlo? Fue entonces que entendí que aunque aquel joven tomó su propia decisión y emprendió su camino desconocido, el camino que nunca olvidaría era el de regreso a casa, solo debía decidirse retornar. Jesús dijo:- Yo Soy el camino Yo Soy la Vida y nadie viene al Padre si no es a través de mí” pero nosotros somos los que tomamos la decisión de volver por ese camino.

El apóstol Pablo escribió “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” Hebreos 4:16. Entendemos aquí que muchas veces al querer volver al Padre, el mayor temor es ser juzgado, pero Dios no nos juzga si decidimos volver, Él está esperándonos para amarnos y aunque conoce el pecado en cada persona prefiere llamarnos por nuestro nombre.

Así nace la canción “Tu amor no tiene fin”, de nuestro anhelo de llevar a cada persona a tener un encuentro genuino con el Padre. Hemos entendido que si es restaurada nuestra relación con el verdadero Padre, todo comienza a cambiar. En esta canción veo reflejadas muchas cosas que he tenido que vivir con Dios en mi vida personal, al escucharla puedo entender que le pertenezco, que me adoptó y aún con mis errores y mis fallas Él me sigue diciendo que me ama y que nada podrá separarme de Su amor, tal como enseña el apóstol Pablo en en Romanos 8 “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”

Recuerdo el día que empezamos a componerla, hubo algo que me conectó con esta canciòn casi de manera inmediata, queríamos que cada verso, estrofa y melodía fuera tan íntima y personal que nada pudiera alejar a las personas de ese momento de sumergirse en ese amor inagotable. Esta canción habla de la entrega, de dejar todo atrás, de dejarnos vencer por el amor de Dios como lo escribe Jeremías “«Dios mío, con lindas palabras me llamaste y yo acepté tu invitación. Eres más fuerte que yo, y por eso me convenciste” Jeremías 20:7 TLA El amor de Dios está disponible para nosotros pero para obtenerlo debemos estar dispuestos a volver a los brazos del Padre y nunca irnos de allí

Tuvimos la bendición de grabar esta canción junto a Redimi2, creo que aquella noche todos los que estábamos allí pudimos experimentar el toque de un Dios de amor, de un padre que nos recoge y nos recuerda quienes somos. Redimi2 escribió toda la parte del rap, la verdad no habíamos podido reunirnos para escribirlo juntos, pero cuando escuchamos su composición, quedamos muy impresionados de ver cómo había logrado plasmar en cada letra el espíritu que queríamos transmitir. Estamos muy agradecidos con Dios por la vida de Redimi2, es un adorador a quien admiramos pues él ha entendido lo que significa ser hijo, de ahí el hecho de haber podido transmitir juntos el mensaje de aquel Amor que no tiene fin.

Oramos para que esta canción llegue a tu vida y sirva como instrumento para que puedas conocer a Dios como tu verdadero Padre, y mientras corres a Sus brazos le escuches decir: “mi hijo eres tú”.